Grandes Juegos (Ver este documento)
Desde tiempos inmemoriales el hombre juega. Juega para hacerle frente a su destino, juega para entretenerse, para comunicarse, para reproducir pequeñas porciones de vida condimentadas con ficción y fantasía.
El juego es escuela de vida, laboratorio de experiencias, usinas de pensamientos nuevos y estímulos de pensamientos.
El juego ejerce un poder extraordinario en la formación de la personalidad y suele ser la llave que abre las puertas de ciertas ideas y emociones, que la persona difícilmente podría traspasar sino jugara.
Jugar nos asemeja a quienes comparten el juego con nosotros, nos ubica en el plano de la fraternidad y del encuentro. Pero para que se den elementos positivos en el jugar debe haber un estilo que marque profundamente la actividad; debe haber una intención manifiesta que se reproduzca en el juego elegido.
El juego es escuela de vida, laboratorio de experiencias, usinas de pensamientos nuevos y estímulos de pensamientos.
El juego ejerce un poder extraordinario en la formación de la personalidad y suele ser la llave que abre las puertas de ciertas ideas y emociones, que la persona difícilmente podría traspasar sino jugara.
Jugar nos asemeja a quienes comparten el juego con nosotros, nos ubica en el plano de la fraternidad y del encuentro. Pero para que se den elementos positivos en el jugar debe haber un estilo que marque profundamente la actividad; debe haber una intención manifiesta que se reproduzca en el juego elegido.
Enviado por: Pablo Fernandez; María Laura Funes; María Laura Duri; Pablo D´orazio
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Feha de alta: Lun 16 Jun 2003
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